Este blog nació para guardar en la nube pequeños comentarios o notas sobre el fenómeno de la resiliencia que en aquellos tiempos acababa de difundirse en España de la mano de Boris Cyrulnik y Stefan Vanistendael. La sorprendente existencia de personas que los leían lo convirtió en un verdadero blog.

Después la moda del concepto y las visiones, a mi entender, totalmente desafortunadas del mismo – como un superpoder o como paradigma de la autoayuda – hicieron que en el blog fueran ganando terreno otros temas o enfoques, como la reseña de libros, documentales, etc sin que me preocupara que tuvieran relación o no con la resiliencia.

Aún así nunca se me ha pasado por la cabeza modificar el subtitulo del blog: «La relación de ayuda desde la perspectiva del fenómeno de la resiliencia». Y está bien así porque la resiliencia a veces se hace su propio hueco en el blog, incluso aunque no se le nombre explícitamente.

Hoy entra de la mano de Bruce Feiler y de Susan Cain aunque ellos no usan el término ni una sola vez en sus charlas TED.

Pero antes, una breve reflexión. Pensar en la resiliencia como una adaptación flexible a las situaciones difíciles de la vida puede ser que lleve en su interior la hipótesis de que la vida, de natural, es fácil. Es otra vez la creencia, hipótesis, teoría o sesgo del Mundo Justo que ya ha aparecido en este blog y recientemente en un post brillante de Pepa Horno en el suyo.

Y hablando de justicia es justo señalar que ya Anna Forés y Jordi Grané corrigieron bastante esta visión de la resiliencia, ampliándola o abriendola a la capacidad para adaptarse a un mundo cambiante e incierto. Pero para para contrarrestar esta tendencia a ver a la resiliencia como maravillosa, por excepcional, y no como una exigencia de la vida en si misma, quizás deberíamos explorar más lo que llamo su fenómeno inverso: la antiresiliencia. Y que yo, y sólamente yo, defino como el fenómeno por el cual una persona excepcionalmente afortunada puede, a pesar de ello, tirar su vida por la borda y la de los que le rodean.

Desde esta perspectiva el libro de Bruce Feiler es de gran interés porque analizar la vida en función de una serie de continuas e inevitables transiciones en nuestra historia nos permite incluir tanto la resiliencia como la antiresiliencia. Ya no se trata tan solo de como nos adaptamos a lo malo que nos llega en la vida sino también de como nos adaptamos a lo bueno que nos llega, si supone un claro cambio de rumbo en nuestra vida.

Por otra parte, y aún así, podemos seguir viendo la vida como una secuencia, lineal o no, de acontecvimientos positivos o negativos, dulces o amargos. Pero ¿no es eso una categorización más de nuestra mente para intentar poner orden en el caos? ¿No podríamos aceptar que hay acontecimientos que son a la vez agrios y dulces como nos plantea Susan Cain?

Un comentario en “Mis TED favoritos: paciencia con la vida

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