Recursos externos e internos para la resiliencia

Desde que oí a Boris Cyrulnik decir que para que se dé la resiliencia se necesitan tres cosas: Disponibilidad de recursos externos, adquisición de recursos internos y sentido o perspectiva histórica, no he dejado de utilizar este esquema en mis charlas sobre resiliencia.

Sé que la adscripción a una de estas categorías es algo arbitraria y que toda sistematización no atrapa el dinamismo existente en la vida. No obstante algunas imágenes son sugerentes para expresar y recordar los distintos aspectos que pueden contribuir a la resiliencia.

Por ejemplo la imagen de un padre o una madre enseñando a su hijo a ir en bicicleta me es útil para esquematizar aquellas cosas que debe facilitar el entorno para que haya resiliencia.

Lo primero el sustento físico mínimo (ayudamos al niño a mantener el equilibrio) junto con el sustento emocional (le damos seguridad porque el sabe que estamos ahí y quizá también le animamos). Le proporcionamos modelos (“¡Mira al frente!”) y le animamos al reto (“¡Venga, otra vez, que lo has hecho bien. Ya casi lo consigues!”) o incluso soltamos nuestro sustento sin que el lo sepa. Pero antes de todo esto hemos tenido que darle la oportunidad (una bici, un espacio) y facilitarle experiencias preparatorias (un triciclo, una bici con ruedas supletorias…).

Para los recursos internos se me ocurre pensar en una situación adversa concreta: un atraco. Alguien nos intimida. Tenemos varias opciones.

Atraco

1. Podemos huir (el humor como mecanismo de distanciamiento) 2. Podemos contraatacar nosotros pasando de víctimas a agresores (la creación artística o de otro tipo como forma de elaborar o transformar la situación adversa) 3. Podemos pedir ayuda (para lo cual necesitaremos un nivel óptimo de humildad: ser capaz de pedir sin exigir) 4. Podemos ir a ayudar nosotros a alguien también amenazado (si te ayudo a ti quizá me salve yo). 5. Y si todo falla siempre podré denunciar la agresión (contarla, narrarla…). Si encuentro alguien que me escuche y respete mi rabia y mi dolor me sentiré mejor.

También se me ocurre una forma gráfica de explicar lo que Cyrulnik llama “perspectiva histórica” pero… lo dejo para otra entrada.

(Ubicación en el Blog-rrador: 9 introducción)

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