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Archive for the ‘Relación-ES’ Category

Día 1 de enero de 2016.

Nos hemos hartado de desearnos Feliz Año Nuevo. Con frases hechas y con memes. Y también más sincera e intimamente. Han surgido palabras como salud, trabajo, dinero, amor y paz.

Sebastián ya no necesita trabajo a sus 70 años y para esa edad su salud es estupenda. Su pension y algunos ahorrillos le permiten pasar el mes sin demasiados apuros, aunque sea porque es un tipo austero. Sigue gustando del amor de su vida aunque ella ya no esté con nosotros. Y no tiene grandes conflictos con nadie. ¿Que le podemos desear para el 2016?

Si Sebastián existiera le podríamos preguntar y quizá nos dijera que hay algo que a veces le causa deshazón y se llama soledad.

¿Y sí Sebastán somos todos? Es muy dificil tener notas altas en todas las asignaturas de la vida: Salud, Trabajo, Amor, Paz, Dinero. Pero aunque fuera así ¿bastaría?

En el post RelacionES ¿Servicios? ¿Sociales? señalaba como Hilary Cottam avisaba de que la soledad causa tantos o más extragos que el tabaco ¿Pero cuantas campañas institucionales conoces para prevenirla? Y ¿es algo demostrapo?

Te dejo esta charla en TED de Robert Waldinge, sin subtitulos en castellano a 1 de enero de 2016, y titulada “What makes a good life? Lessons from the longest study on happiness” (Algo así como : ¿Cómo se consigue una buena vida? Lecciones del estudio más largo sobre la felicidad)

Waldinge es el depositario de un estudio sobre el desarrollo humano adulto que dura ya 75 años. Un verdadero lujo dado lo casi milagroso que es mantener este tipo de estudios longitudinales. Gracias a él se ha podido rastrear la vida de 724 personas de estratos sociales muy dispares desde su infancia o juventud hasta su fallecimiento.

La principal conclusión es la de que las buenas relaciones nos mantienen felices y sanos, pudiendo descomponer la misma en tres afirmaciones acerca de las relaciones:

La primera es que las relaciones sociales son muy buenas para nosotros, y que la soledad mata.

La segunda es que no sólo se trata del número de amigos o amigas que tienes sino pero es la calidad de nuestras relaciones más cercanas lo que importa.

Y la tercera cosa que muestra el estudio las buenas relaciones no solo protegen nuestros cuerpos sino también nuestro cerebro. Tener una relación segura, con personas con las que spuedes contar en tiempos de necesidad, es un factor para que los recuerdos permanezcan más nítidamente más tiempo. Por el contrario las personas que sienten que realmente no pueden contar con el otro experimentan pérdida de memoria antes.

Por el momento no quiero entrar en más comentarios sobre este estudio  sobre el efecto desolador de la soledad (desolador significa “que causa extrema aflicción) De momento me basta con deserarte que el 2016:

  • Te traiga nuevas buenas relaciones
  • Te libre de nuevas malas relaciones (sin que nadie tenga que morir o sufrir)
  • Y por pedir… que alguna antigua mala relación se transforme en buena

Un abrazo

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Imagina una pareja, mujer y hombre, que naufraga en una isla desierta y fuera de las rutas de navegación más usadas. Ella está embarazada. La isla les proporciona muchas opciones para sobrevivir y consiguen gestionar bien el parto. Durante los años siguientes el niño o la niña crece al amparo de la única relación con sus padres. Si no son rescatados antes de los 20 años ¿Tendrá adolescencia este chaval o chavala más allá de los cambios fisiológicos habituales?

El planteamiento general del psicólogo Kenneth J. Gergen se podría resumir en que no existen personas que, siendo como son, se relacionan de una manera u otra, sino que las relaciones que las personas tienen son las que configuran su forma de ser, o mejor dicho, su mente.

En realidad su postura es mucho más radical: no está demostrado que exista algo que pueda llamar “mi yo”, “mi esencia” “yo mismo” sino que la mente es una continua co-creación fruto de nuestras relaciones pasadas y presentes. Por lo tanto no podríamos hablar de un “yo delimitado y único” sino y, en todo caso, de un “yo múltiple”

En un momento dado, en su libro “El ser relacional” traducido y publicado recientemente por DDB utiliza el siguiente ejemplo:

“Imaginemos a una madre primeriza con su bebé recien nacido (…) Poco a poco y con paso vacilante empiezan a coordinar susu acciones el uno con el otro (…) Más tarde, y a partir de la sincronización de movimientos, miradas, expresiones faciales y la voz, ambos crean un mundo de significado. Además en estos primeros meses juntos es cuando madre e hija se aproximan más a una relación desvinculada de otras relaciones.” (pág. 241)

“Imaginemos ahora a esa misma madre con su hija, ahora convertida en adolescente. La madre acaba de servir la cena y la niña está taciturna y en silencio.

MADRE: ¿Qué ocurre, Trish? ¿No tienes apetito?

HIJA: (silencio)

MADRE: Y parece que tampoco vas a hablar. ¿Qué te pasa esta noche?

HIJA: (con una mueca) Mamá, te dije exactamente la semana pasada que quería dejar comer carne. Es obvio que no me escuchaste, o… quizás es simplemente que no te importa lo que yo quiera. Típico…

MADRE: A ver, Trish, no puedo hacer una comida distinta para cada uno. Y mira, a tu padre le encanta el estofado de carne y tu hermano lo está devorando ¿Por qué no puedes formar parte de la familia?

HIJA: Tú no me entiendes, ¿verdad? No me lo voy a comer y punto. De hecho (poniéndose de pie), no puedo ni siquiera mirarlo. Me voy a mi habitación.

PADRE: Trish, ¡regresa aquí inmediatamente!

(Trish cierra la puerta de su dormitorio de un portazo)

“TípEL SER RELACIONAL. MÁS ALLÁ DEL YO Y DE LA COMUNIDADico de adolescentes”, podríamos decir. Pero desde un punto de vista relacional los problemas nunca son inherentes de las personas – continúa Gergen y yo añadiría interpretándole “sino de las relaciones” – La principal diferencia entre esta escena y la de la madre con el recién nacido es que en el caso de la madre y su hija adolescente cada una de ellas se encuentra profundamente inmersa en relaciones distintas a la suya propia y aportan a la cena no solo los restos de largas y numerosas historias de relaciones sino sino también los restos inmediatos de sus relaciones con los amigos, los familiares y los varios medios. “(pág.242)

Gergen ha usado el contraste de estas dos escenas para ejemplificar su idea de que en cada relación tú a tú, tenemos que lidiar con la interacción de esa misma relación con otras muchas que hemos tenido o que tenemos en otro momento en otro lugar. Las relaciones dejan trazas en nuestra mente. Él a veces las denomina “voces”.

Hay miles de ejemplos de ello: la persona que se siente atraída por otra pero se contendrá por preservar una relación de compromiso con otra; la mujer que no puede entregarse a una relación sexual porque fue agredida; el niño que no soporta el rincón de pensar porque era encerrado en un sótano con ratas o simplemente los gritos que le damos a un ser querido y que en realidad nacen en la injusticia que te han hecho en el trabajo.

Yo mismo puedo servir de ejemplo tonto de “yo múltiple”. Cuando estoy con una familia acogedora me es fácil empatizar con ella, puesto que yo también lo soy. Pero eso no significa que las trazas o voces de mis relaciones laborales como técnico de menores no estén ahí susurrándole a mi única neurona. Y cuando estoy entre compañeros y compañeras de trabajo las voces de las relaciones establecidas como familia acogedora son las que me hacen distanciarme en determinados momentos de ciertos planteamientos técnicos.

Pero dejemos a Gergen y volvamos a la escena de la adolescente. ¿Qué pasaría si cambiáramos los papeles y fuera el padre el que se negara a comer carne, chantajeara emocionalmente y finalmente se levantara de la mesa? Y antes de que lo atribuyas no a la adolescencia sino a machismo sigamos imaginando ¿Y si fuera la madre, cuando su pareja sirve la cena, la que lo hiciera? Se me ocurre que utilizaríamos dos hipótesis: esta chica tiene una personalidad difícil o simplemente ha tenido un mal día?

Debo entonces suponer que cuando hemos pensado, como decía Gergen (yo lo hice cuando lo leí) “Típico de adolescentes” lo hemos pensado porque sabíamos la edad y el rol (hija) de la chavala. De no ser así el abanico de hipótesis habría sido mucho mayor. Entramos en un círculo vicioso: la adolescencia es lo que hacen los adolescentes y lo hacen porque están en la adolescencia.

Esta idea es circular pero nos sirve porque así ya no tengo que analizar más el por qué del comportamiento de mi hijo, alumna, usuaria… Es adolescente. Sólo tengo que sentarme a esperar. Aguantar el chaparrón y ya está. Se le pasará

Pero el modelo de Gergen permite ampliar el espectro de posibilidades ¿Por qué no quiere comer carne? ¿Qué voz o voces tiene en la cabeza? ¿Qué relaciones le están diciendo que no lo haga? O si no lo quiere hacer ¿contra quien? ¿Está simplemente marcando diferencias respecto a sus padres? ¿O simplemente busca la pertenencia a un grupo?

El otro día estuve sentado literalmente entre una madre y una hija que no paraban de lanzarse acusaciones. Estabamos en una mesa de un bar y aunque yo no estaba a titulo profesional estaba para intentar ayudar. A los 5 minutos ya se repartían bofetadas y para mi también había. La chavala de vez en cuando chateaba con alguien. Quizá le dijera a alguna amiga “la idiota de mi madre me ha traido a hablar con un gilipollas”. Pero aunque no hubiera movil en ella hubiera estado actuando igual la relación con su amiga. Y la relación con otros profesionales de la psicología o la psiquiatría que ella había conocido. Hasta el punto de decirme que era una mierda de psicólogo porque no había intentado ganarmela. Y yo también aporte voces a la conversación:la de la relación con mis hijos, la de… Total que en esa mesa no eramos tres. Eramos “Los 100.000 hijos de San Luís”

Ahora los móviles nos han enseñado que un adolescente puede no estar en casa aunque lo veamos sentado en el sillón del salón. Lo que Gergen nos plantea es que eso ha ocurrido siempre. Sólo que no podíamos saber donde estaba la mente del otro porque su cuerpo no hacía nada que así nos lo indicara.

Si quieres ejemplos divertidos vuelve a visionar la brillante, divertida y viral charla de Carles Capdevila. Al parecer el opta, en beneficio de lo ameno y divertido, por los tópicos de la adolescencia (“Cuando llegue  a casa dos de mis hijos me besaran y dos no”) pero también ejemplifica muy bien la visión relacional de Gergen cuando cuenta que llega un día que tu hija o hijo ya no quiere que le dejes en la puerta del colegio sino en la esquina. Tu crees que estás a solas con él o con ella pero no es cierto. Muchas otras relaciones han tomado importancia para él o ella y no quiere que le vean con su papá o su mamá.

Desde esta visión relacional de la adolescencia es fácil entender porque ahora la adolescencia empieza antes que cuando yo lo fui (tengo casi 55) y porque algunos (Giorgio Nardone) dicen que dura… ¡hasta los 35!

Hoy en día los niños y niñas de 11 u 12 años ya no consumen productos infantiles sino los mismos que los adultos (ropa, gadgets, música…) y las dificultades para emanciparse harán que el o la jóven de 25 siga viviendo un estilo de vida adolescente al amparo de su mamá y su papá. No estoy connotándolo como positivo o negativo (hubiera sido estupendo jugar al FIFA 1970 con mi padre) Simplemente quiero poner de manifiesto que la globalización, el consumismo, la tecnología, y quien sabe cuántas cosas más han contribuido a que no podamos definir la adolescencia en base sólo a factores biológicos o intrapsíquicos.

A estas alturas es obvio que mi respuesta al enigma que planteaba es que el o la chavala de la isla no tendría una adolescencia como la solemos describir. Para romper la relación con los padres necesitamos no sólo un desarrollo corporal y cognitivo. Necesitamos contrafactos relacionales. Necesitamos que la relación filial sea bombardeada por una lluvia de “rela-tones” de la que nos abastecemos fuera de casa.

No deberíamos olvidarlo. Lo más seguro es que todo sea típico de adolescentes pero tengamos cuidado con no quedarnos en el tópico. Cuando le conté a mi mujer el combate de la mesa del bar me dijo “en la situación en la que está esta chavala le ofrecen cualquier ideal extremo – por desgracia ya te puedes imaginar alguno- y muerde el anzuelo casi seguro” Espero que no ocurra pero como casi siempre mi mujer dio en el clavo.

Preparando una charla llamada Formas de manipulación de los adolescentes hacia sus padres” di con una referencia a un estudio realizado por Tabitha Holmes, profesora de la State University de Nueva York y especialista en el desarrollo de los adolescentes, que afirma que lejos de ser perjudicial, un conflicto al día fortalece la relación entre padres y adolescentes y además permite que los padres sigan de cerca el desarrollo de sus hijos. Los padres que a través de estas peleas verbales aprenden a conocer a sus hijos como individuos con pensamientos propios, y a partir de este conocimiento, hacen posible poner la base desde que crecerá una nueva relación entre adultos.

Pero sobre todo, y esto lo digo después de leer a Gergen, en estas discusiones aflorarán casi seguro las relaciones que están influyendo en los sentimientos y pensamientos de ese o esa adolescente. Podremos tomar conciencia de cual es el coro que tiene detrás y quizá así podamos comprenderlo o comprenderla mejor.

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Sigo avanzando en la lectura de “El ser relacional” de Kenneth J. Gergen (DDB) y en un apartado titulado “El arte de la coordinación” explica “Lo realmente exclusivo de esta explicación – la suya, su planteamiento – es su preocupación, no por el bienestar de las relaciones sino por el bienestar relacional. En lugar de tratar el bienestar de los seres delimitados nos centramos en el bienestar de las relaciones…” (pág 248)

Al mismo tiempo traduzco la charla de Hilary Cottam en TED llamada “Los Servicios Sociales están rotos. Cómo podemos arreglarlos” en la que propone darle la vuelta a la tortilla en el modelo que siguen los sistemas e intituciones de acción social, llevando al corazón del mismo la relación entre las personas y sus conexiones y vínculos interpersonales. Es un enfoque que ella llama de “Bienestar Relacional“. Casualidad o Cottam conoce la obra de Gergen. No lo sé.

Su planteamiento surge de la constatación de que las familias con muchos problemas (mal llamadas “multiproblemáticas”) tienen en Gran Bretaña (y es extensible a muchos otros paises occidentales) un gran número de agencias, instituciones y recursos sociales potencialmente disponibles. Cottam, para el caso que utiliza de ejmplo en la charla, calcula que no menos de 70 (referidas a desempleo, drogodependencia, justicia juvenil, etc) El gráfico es el siguiente:

cottam

Los colores indican el área del servicio (social, justicia, salud, educación) La forma al miembro de la familia usuario (madre, hijos, parejas…) El recuadro superior (a la derecha) indica la progresión desde 1989 a 2008 en el caso de referencia. El esquema grande es el detalle del año 2007.

Pero lo más importante es que ninguna de estas agencias, instituciones, recursos o servicios ha marcado la diferencia para que el núcleo familiar salga de su situación de dependencia de los servicios sociales.

Curiosamente el gráfico es prácticamente similar al que hace unos años Jorge Colapinto, terapeuta familiar argentino y supervisor en un programa de acogimiento en la ciudad de Nueva York, nos proyectó en relación a un caso de aquella ciudad en un Seminario en Mallorca. Un gráfico para argumentar la hipótesis de que a medida que los servicos sociales crecen se diluyé la capacidad de las familias para afrontar y resolver sus problemas.

Cottan continúa indicando que se calcula que hay cerca de 100.ooo familias como ésta en Gran Bretaña y que, teniendo en cuenta el presupuesto anual de los recursos, el coste familia/año es de 250.000 libras (algo más de 350.000 euros)

Pero más sorprendente es el cálculo del tiempo de dedicación del trabajador social (Tom) encargado de los problemas con la justicia juvenil de unos hijos (Ryan): el 86 por ciento de su tiempo lo dedica al mantenimiento del sistema: reuniones con colegas, llenar formularios, más reuniones con colegas para discutir las formas, y tal vez lo que es más sorprendentemente, el 14 por ciento del tiempo que tiene para estar con Ryan se usa en la obtención de datos e información para el sistema. Así que le dice a Ryan, “¿Cuántas veces has estado fumando? ¿Ha estado bebiendo? ¿Cuándo te vas a la escuela?” Y este tipo de interacción excluye la posibilidad de una conversación normal. Esto deja fuera lo que se necesita para construir una relación entre Tom y Ryan”.

Desde la perspectiva de mis veintipico años trabajando en acción social estos porcentajes me asombran pero no me sorprenden. Siempre he dicho que la mayor parte de nuestras energías las gastamos más en la relación con “los 100.000 hijos de San Luis” relacionados con el caso que con la relación con la persona o personas a las que queremos o debemos ayudar.

Me parece muy acertada su afirmación de que los sistemas de bienestar social Resultado de imagen de william beveridgededican la mayoria de su personal y presupuesto a mantener a la gente fuera del sistema, es decir, a valorar y filtrar los casos y a gestionar las colas de espera. Atribuye todo ello al origen en Inglaterra, y su extensión a otros muchos paises, del primer sistema de bienestar público implantado a partir de los informes de William Beveridge (1879-1963) y que tenían poca confianza en los aspectos emocionales de la naturaleza humana.

Con los resultados de este análisis a Cottam se le permitió hacer una experiencia piloto para probar algo diferente. Optaron por un modelo en el que las relaciones humanas estuvieran en el centro. Hicieron varias cosas.

Lo primero, invertir la proporción de tiempo de dedicación de los profesionales. El 80 % de su tiempo se dedicaría al contacto directo con el usuario y sólo el 20% a los requerimientos del sistema.

En segundo lugar, las familias tendrían poder de decisión para elegir los profesionales que les ayudarían. Así en una especie de comisión para ello podrían preguntar a los profesionales cosas como “¿Qué harás cuando mi hijo me empiece a golpear?” A los que contestaban cosas como “Bueno, buscaré la salida más cercana, retrocederé muy lentamente, y si sigo oyendo ruidoso, llamaré a mi supervisor” los catalogaban como “trabajadores para el sistema” Y a los que decían algo como “Bueno, tumbaré a su hijo en el suelo y luego no estoy seguro de lo que haré” las madres del comité les daban las gracias y los elegían precisamente porque confesaron que no necesariamente tenían las respuestas. Simplemente les mostraron su calidad humana y les convencieron que iban a seguir con ellas a pesar de todo.

Y en tercer lugar “a estos nuevos equipos y familias se les dio una parte del antiguo presupuesto, pero de forma que podían gastar el dinero en todo lo que quisieran. Y así, algunas de las familias salieron a cenar. Fueron a McDonalds y se sentaron y hablaron y se escucharon por primera vez en mucho tiempo. Otra familia pidió al equipo si querían ayudarles a reparar su casa. Y una madre tomó el dinero y se utilizó como arranque para iniciar una empresa social”.

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Y en un muy corto espacio de tiempo, algo nuevo comenzó a crecer: una relación entre el equipo y los trabajadores. Y entonces algunos cambios notables tuvieron lugar. Tal vez no es sorprendente que el viaje de Ella – la mujer del caso ejemplo –  ha tenido algunos retrocesos. Pero hoy, ha completado un curso de capacitación, tiene su primer trabajo remunerado, sus hijos están de vuelta en la escuela, y los vecinos, que anteriormente sólo esperaban que esta familia se fuera a cualquier lugar excepto al lado de ellos, están bien. Han hecho algunas nuevas amistades. Y todas las mismas personas han participado en esta transformación – las mismas familias, los mismos trabajadores. Pero se les ha ayudado a que la relación entre ellos cambiara.

La charla de Cottam aborda también el tema del problema de la soledad, que según ella tiene unos efectos más perjudiciales que los que causa el mismísimo tabaco. Para ello han creado un servicio “llamado Círculo que ofrece un número gratuito al que pueden llamar pidiendo algún tipo de apoyo. Y la gente nos ha llamado por muchas razones. Han llamado debido a que sus mascotas están mal, su DVD está roto, se han olvidado de cómo utilizar su teléfono móvil, o tal vez están saliendo del hospital y quieren a alguien para estar allí. Y Círculo también ofrece un rico calendario social – tejer, dardos, visitas a museos, paseos en globo – lo que sea. Pero aquí está lo interesante, un cambio muy profundo: con el paso del tiempo, las amistades que se han formado, han comenzado a reemplazar la ayuda práctica que ofrece Cículo”.

Tras una referencia al problema del desempleo y al hecho de que la tecnología actual, y no la sofisticada sino la que la mayoría de las personas podemos tener en casa, permite conectar a personas con gran facilidad, y por tanto implicar servicios de este tipo. Cottam concluye su propuesta pidiendo que coloquemos a las relaciones y vínculos interpersonales en el centro de los sistemas de bienestar social y no a los protocolos.

Y yo añadaría… y tampoco a los planes de intervención individual. Podemos invertir cantidades ingentes de energía en que los usuarios o usuarias “se arreglen” para que luego se integren socialmente. O podemos fomentar o facilitar, con muy poco, sus relaciones humanas para que fruto de las mismas se reconfiguren como personas. 

Para pensarselo.

Dejo el link de la conferencia. A día de hoy (20/11/15) lo puedes subtitular en Inglés, Persa o Serbio (elige). Pero quizá cuando tu estés leyendo esto ya esté subtitulado en castellano.

De todos modos te dejo también un link a mi traducción (combinada con el texto en inglés) advirtiéndote que es muy mala y que en algún párrafo encontrarás unas XXXXXXXX que indican que no he sabido encontrarle el sentido a esa frase.

 

 

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Sigo sin saber si se puede rebloguear en WordPress un post de Blogger, y sí es así, cómo hacerlo. Si alguien lo sabe… Agradecido

Y necesito traerme a este blog, para mis apuntes sobre RelaciónES, un post genial de Reyes Adorna sobre los conflictos generados en suposiciones. Cada día puedo descubrir en mi mismo unas decenas de molestias relacionales que no existirían sin la maldita costumbre de nuestra mente de suponer.

Foto extraída del post de Reyes

Y por ponerlo de actualidad, aunque sea con un tema intrascendente, y reservándome la posibilidad de un futuro post, me planteo lo siguiente: la patada de Valentino Rossi con la que derribó a Marc Márquez en la última carrera del mundial de moto GP ¿es simplemente un lance de una carrera disputada? ¿O el resultado de un conflicto basado en suposiciones que cada uno llevaba en la moto ya desde la línea de salida?

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Gracias Reyes por este post tan lúcido.

http://elorigendelainfelicidad.blogspot.com.es/2015/10/los-conflictos-y-las-suposiciones.html

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Imagina que estás en unos grandes almacenes con un hijo o hija de más de diez años (o con un sobrino o sobrina o cualquier niño o niña que te importa). Cuando has pagado y estais saliendo, el arco de seguridad pita y tras el desconcieto inicial descubres, y los empleados también, que el niño o niña lleva algo escondido que no has pagado. Sientes confusión y vergüenza. Solucionas la situación como puedes y, al alejarte, notas que sientes rabia hacia el chaval o chavala pero te controlas y le preguntas: “¿Por qué lo has hecho?” Necesitas entender su comportamiento ¿por que lo ha cogido si ni siquiera te l ha pedido? No te ha dado la oportunidad de comprárselo. Te mira notando tu enfado y se calla. Cuando le insistes te dice: “No lo sé”

¿Te lo crees?

Yo apuesto a que no le creerías puesto que como explica Kenneth. J.Gergen en su libro El ser relacional (Ed. DDB) desde el periodo de La Ilustración existe una tradición cultural que mantiene que ese niño o niña tiene un “yo delimitado” al igual que tú, que yo y que todo ser humano. Es decir que tras los ojos de ese niño o niña, existe una mente particular que es expresión de su esencia o naturaleza. Todos y todas tenemos un Yo íntimo al que sólo tenemos acceso nosotros mismos.Kenneth J. GERGEN

Por tanto como el niño o niña tiene una mente con pensamientos, sentimientos, intenciones, etc  necesitas, para entender lo que ha ocurrido, que te dé acceso a los mismos pues estos son la causa de su comportamiento. En consecuencia, si te dice “No lo sé” es simplemente que no se atreve a confensarte aquello de su yo que le ha impulsado a coger lo que no debía coger. Porque por muy condicionado que sea el comportamiento externo siempre tiene una causa en el comportamiento interno, el de la mente de cada uno.

Es posible que, más o menos cabreado o enfadada, inicies un diálogo tenso con él o ella (castigos a parte, más amaneza de más castigo por no explicarse) a través del que le irás guiando, con preguntas o alternativas, hasta que consigas una explicaciónque te convezca.

Pero ¿podría ser que realmente no lo supiera? ¿es posible que no sepa por qué lo ha hecho?

Vamos a analizar la situación como nos propone Gergen. Este autor no sólo mantiene que ese “yo limitado” (diferenciado del exterior) no está demostrado científicamente sino que la mente no es el motor de las relaciones (yo soy yo y tu eres tu, y por lo que sea tenemos una relación) Gergen propone que son las relaciones la que configuran tu mente y la mía. Aquello de Jorge Font de “nos configuramos en la mirada de los demás”.

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Pero no sólo como un hecho cultural (yo soy espàñol porque me relaciono con italianos, franceses, mexicanos, chinos… y soy valenciano porque me relaciono con catalanes, andaluces…) sino como un proceso cognitivo en si mismo. De tal manera que hasta mis pensamientos son siempre el fruto de una relación (se acaba de publicar un libro de diálogo entre los filósofos Emilio Lledó y Manuel Cruz llamado “Pensar es conversar” y no “Conversamos porque pensamos“)

Gergen cuestiona que los pensamientos sutjan espontáneamente en una mente solitaria y que esos pensamientos expliquen nuestro comportamiento y cómo nos relacionamos con el exterior. El mantiene que los pensamientos surgen en nuestra mente precisamente por la necesidad de “dar cuenta” de nuestra conducta ante aquellos o aquellas con quien nos relacionamos de una forma u otra. Es aquí donde me viene la frase “El ser humano no es un animal racional sino un animal que racionaliza”

Sé que el planteamiento de Gergen es muy radical pero me tranquiliza que ni siquiera lo propone como verdadero sino simplemente, y nada más y nada menos, como mucho más util para entendernos y entender-nos. Y con ello para mejorar nuestra convivencia, nuestras instituciones y nuestra sociedad.

Así que en lugar de mirar al supuesto niño o niña y pensar: “me está ocultando algo para que no se le caiga el pelo más todavía” planteaté también la posibilidad que lo único que le ocurra es que en realidad no sepa porque lo ha hecho. Es decir, no sepa racionalizar todavía su conducta.

Te puede parecer que el matiz no aporta mucho pero, como mantiene Gergen, si nos enfocamos en lo relacional descubriremos matices muy distintos que antes no veíamos. Matices que quizá aporten esperanza.

Pasar de “Este niño o niña ES un predelincuente“, “Este niño o niña no confía en mí“, “Este niño o niña me tiene miedo” o a “A este niño o niña le importo un pito” a “Esté niño o niña no puede todavía entenderse“. Y si encima el niño o niña es acogido, adoptada o vive en un centro te permitirá liberarte de pensar “Este niño o niña ES así como su padre o su madre” o “ES (y SERÁ) así por la historia que ha tenido” Y además podremos abrirnos a otras valoraciones como por ejemplo:

  1. A los tipos que diseñaron el merchadaising del producto y de la tienda habría que darles un premio pues se trata de disponer los elementos para que sea irresistible no llevarse todo lo que está a la venta-
  2. Todos los niños o niñas de su cole lo tienen porque está de moda. Una moda inducida por el sistema económico en el que vivimos.
  3. El tampoco entiende como tú no puedes dejar de coger esa bebida o esa comida que tanto te gusta aunque siempre dices que no te conviene.
  4. Etc.

EL SER RELACIONAL. MÁS ALLÁ DEL YO Y DE LA COMUNIDAD

Gergen no cae en una postura en la que el individuo nunca es responsable de su conducta. Pero al considerar la mente como el resultado de una “acción conjunta” las responsabilidades, por decirlo de alguna manera, se reparten.

En resumen: si busco la causa de su trastada en su “yo delimitado” sólo me queda juzgarlo, condenarlo y reeducarlo. Si me planteo qué relación, o conjunto de relaciones en la que el niño está inmerso, ha podido confluir en su conducta lo que tendré son más opciones de actuar en su beneficio y su mejor desarrollo como persona (social)

Hace ya bastante tiempo, Javi, de 7 años, pasó de vivir con su madre a vivir en mi casa junto con una hermana más pequeña. Nos había conocido dos horas antes. Dos años más tarde, poco antes de volver con su madre, bromeabamos y recordábamos aquel día. Alguien le preguntó sobre la primera noche en mi casa: ¿y tú qué pensabas? Su respuesta nos hizo sonreir: “NO LO SÉ… Yo sólo sé que tenía miedo”

Antes pensaba que no es que no lo supiera sino que no recordaba lo que pensaba aquel día. Pero después de leer a Gergen pienso que probablemente es que realmente no supo que pensar.

Cada vez que me enfrente a un nuevo NOLOSE de un niño cuando le pregunte el POR QUÉ de su comportamiento intentaré acordarme de Gergen y pensar que la respuesta final no será tanto una expresión de lo que ese niño o niña SEA, sino de lo que él y yo ESTEMOS CONSTRUYENDO en nuestro diálogo. Yo también tendré responsabilidad de lo que de esa conversación salga.

EPÍLOGO

Imagina ahora que el niño o niña tiene tres años. Mientras pagas sale con algo en las manos. El arco de seguridad se activa. ¿A que la situación es muy diferente? Es probable que no aparezca la vergüenza porque todo se saldará con un ¡cosa de niños! Tu sonreirás y la cajera sonreirá. Simplemente le quitarás lo que ha cogido o lo pagarás, pero no habrá interrogatorio, ni sermón, ni castigo.

¿Significa eso que entre los tres y los diez años en la mente de los niños y niñas aparece un “yo delimitado” que les hace pasar de la categoría de “niño o niña en general” a “este o esta niña”? Ha surgido, en el caso de que lo hubiera ¿por un proceso intrapsíquico propio de la naturaleza humana? ¿O surgirá porque los que le rodeamos le hemos enseñado a racionalizar-se? O más aún ¿no será que lo que pasa es que a él mismo le hemos vendido la cabra de que el o ella… ES como ES?

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(ADVERTENCIA: Especialmente para familiares, amigos y amigas, compañeros y compañeras: este post es un peñazo. Nos vemos en el siguiente)

En los últimos meses hay dos pensamientos recurrentes en mi querida, ya madura y única neurona. Algo me dice que las dos ideas confluyen finalmente en una que es “La resiliencia es relacional” y que esta idea es importante difundirla para contrarrestar el positivismo que nos arrasa y que cada vez pienso que no tiene nada de ingénuo (a alguien le interesa convencernos del “Tú puedes” para que no se te ocurra pensar que hay que cambiar algo más que a ti mismo)

Pero mi neurona me ha dicho que está mayor y que no da para escribir libros o tesis. Y ha añadido: ¿Te acuerdas por qué empezaste el blog? Para no perder tus reflexiones, materiales, etc en los distintos dispositivos que usabas para guardarlos. Así que vuelvo a los origenes del blog y en una serie de post (Relación-Es) iré acumulando algunas cosas que me parecen interesantes. Por si acaso.

Creo que es esencial la importancia del contexto en la resiliencia y, en general, a la hora de entender el comportamiento humano. Y empiezo a vislumbrar que podemos desmenuzar un poco más lo que es el contexto o, mejor dicho, sus elementos principales.

Un primer elemento del contexto son las ideas que fluyen y triunfan en él. Las ideas no son sólo verdaderas o falsas. También las hay útiles o inútiles. Exitosas o fracasadas. Atractivas o repulsivas. Etc Y así, por ejemplo, una idea falsa puede, al ser atractiva o útil, triunfar. Y triunfará tanto que acabará pareciendo verdadera.

Ejemplo tonto del poder de las ideas: en Gran Bretaña circula la idea de que los conejos son animales de compañía y esta idea se traduce en que las personas allí no suelen comer conejo (No creo que un día todos los británicos se pusieran de acuerdo y dijeran: no comamos conejos y disfrutemos de ellos). Algo similar a lo que ocurre con las vacas en la India pero no en base a una creencia religiosa sino a una creencia laica (otra forma de clasificarlas)

El ejemplo puede hacer pensar que me estoy refiriendo simplemente a “lo cultural” Pero voy más allá. ¿Y si hubiera una “tecnología de las ideas”? ¿Y si hubiera ideas que responden a intentos, conscientes o no, de influenciar en el comportamiento de las personas?

Lo dejo aquí y recojo el video de una conferencia TED de mi admirado Barry Schwartz en el que plantea esta posibilidad a propósito de la idea de que “la motivación esencial para el trabajo es el dinero” El mantiene que es una idea falsa pero que a alguien le interesó que triunfara (En el momento de este post no hay subtitulos en castellano pero tarde o temprano la habrá: las hacen personas voluntarias y ya sabemos que hay gente para todo)

En segundo lugar. Un contexto queda definido por las relaciones que se establecen en el mismo y que se influyen a su vez entre si.

El ejemplo esta vez no es tonto y sí más bien triste. La relación, no bien gestionada por los profesionales, de un hijo con su madre biológica puede terminar con la convivencia de ese niño con una familia de acogida totalmente entregada a su cuidado y educación y en la que en realidad él no estaba mal. Por desgracia el otro día conocí un caso así.

Y aquí tengo que aplaudir, y saltar de alegría por, el esfuerzo de la editorial Descleé De Brouwer de traducir y publicar la obra del psicólogo social Kenneth J. Gergen titulada “El ser relacional. Más allá del yo y de la comunidad”

EL SER RELACIONAL. MÁS ALLÁ DEL YO Y DE LA COMUNIDADCopio un párrafo de la sinopsis de la editorial en el que queda claro su interés para mí planteamiento (he quitado sus negritas y he puesto las mías):

“El ser relacional” sustituye las preocupaciones tradicionales por el individuo y la comunidad y nos ilumina en cuanto al significado de las relaciones. Propone que nuestro bienestar futuro -tanto local como global- depende de que coloquemos las relaciones en primera fila de nuestro interés, que todo el significado surge de la acción coordinada, por lo que aquello que consideramos real, racional y valioso depende del bienestar de nuestras relaciones. Con este planteamiento Gergen desafía la idea de la mente individual como algo separado de los demás. Efectivamente, este libro propone una concepción completamente nueva de la psicología. No son las mentes individuales las que se reúnen para formar relaciones sino que el funcionamiento individual surge de la relación. 

Te recomiendo que descargues el PDF de las primeras páginas y le des un vistazo al índice.

En mi caso me seducen epígrafes como “El Yo como abuso“, “El flujo relacional: fracasar y florecer“, “De la mente a la relación“, “Experiencia y recuerdo: no los míos sino los nuestros“, “Narrativa: del Yo a la Relación, Vínculo y Límites”, “La ruptura relacional”, “Escribir como relación” (¿no es lo que estoy haciendo yo?) “La educación en clave relacional” “Moralidad: Del relativismo a la responsabilidad relacional” y otros muchos que no copio por no aburrir.

¡Ojala el libro tenga el éxito suficiente para seguir animando a la editorial a invertir en derechos de autor y traducciones de obras de referencia en las ciencias humanas!

Sameroff

Y termino con un post. Ayer mismo el blog Mi espacio resiliente publica un perfil de Arnold J. Sameroff quien desarrollo un Modelo Transaccional del Desarrollo que no conozco y me interesa mucho, así como estos cuatro publicaciones suyas de la lista que Mi Espacio Resiliente nos ofrece:

Logrando hacerlo: familias urbanas y éxito adolescente.

Las Historias que Cuentan las Familias: coherencia narrativa, interacción narrativa y creencias relacionales.

Tratamiento Temprano de Problemas Relacionales padres-niños: estrategias de intervención

El Modelo de Desarrollo Transaccional: Cómo niños y contextos se modelan entre sí.

Gracias, Mi Espacio Resiliente (aunque ya te las he dado en tu blog)

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